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Un Laberinto, Muchas Salidas: Así Suena “Black Labyrinth” de JONATHAN DAVIS. #Reseña

Hay que remontarnos a 2002 para comprender debidamente el origen de Black Labyrinth, álbum editado el pasado 25 de Mayo de este 2018, y que dio formalmente inicio a la carrera solista de JONATHAN DAVIS. Al hombre tal vez lo conozcan por desempeñarse fundamentalmente como vocalista de una “pequeña” banda de Bakersfield, California (EE.UU.), llamada KORN. Ese año Davis actuó como compositor y productor (junto a Richard Gibbs) del soundtrack de la película de horror Queen Of The Damned (QOTD), tal vez lo más destacable y relevante de ese sinsentido cinematográfico. Era la primera vez que el cantante tenía una aventura por fuera de la banda de toda su vida. Después de casi diez años de mantenerse firme junto a ellos, a Johnny le habían invadido otras inquietudes artísticas…

JD Y Un Séquito De Músicos Jodidamente Geniales

JONATHAN DAVIS AND THE SFA (Simply Fucking Amazings) fue el nombre de la banda que respaldó al vocalista cuando, cinco años más tarde, se decidió finalmente por salir a presentar en vivo las canciones compuestas para QOTD, algo de lo que se arrepentía por no haberlo hecho en su momento. El hombre de las rastas convocó amigos y músicos de renombre para llevar el proyecto adelante, entre los que se contaba a L. Shankar (violín; PETER GABRIEL/FRANK ZAPPA), John Jochum (batería; KORN), Miles Mosley (contrabajo; CHRIS CORNELL/A7X), Zac Baird (teclados; EVANESCENCE/KORN) y Shane Gibson (guitarra; KORN).

Inicialmente la idea era simplemente girar presentando esas canciones, más un puñado de reversiones del catálogo de los de Bakersfield. Sin embargo, fue en el medio de esos tours que Davis sintió la urgencia de crear material original junto a esta banda, dado el nivel de musicalidad obtenido. Prosiguió entonces a plantar las semillas de gran parte de lo que a futuro se convertiría en Black Labyrinth, y que iría trabajando en la ruta durante las posteriores giras de KORN desde el 2008.

Luego de la muerte de Shane Gibson en 2014, el cantante se sintió obligado a pasar de página y separar JD AND THE SFA. Sin embargo, las ansías de continuar con la creación de lo que finalmente sería definido como su debut solista, siguió al pie del cañón. No fue sino hasta 2017 que Black Labyrinth fue tomando verdadera forma y se empezaron los preparativos promocionales para lanzarlo al mercado.

Aunque THE SFA es parte del pasado, casi la totalidad de sus miembros dijeron presente durante la grabación y composición, dando a entender que más que una disolución, la dinámica del proyecto mutó y fue renombrado en consecuencia. Otros cambios implicaron a Ray Luzier (actual baterista de KORN), quien tomó el puesto de Jochum tras los parches, y el agregado de Mike Dillon en la percusión. Además, se dio la participación especial de otro amigo de la casa, y excelso guitarrista: nada más ni nada menos que Wes Borland de LIMP BIZKIT y’all. A excepción del dueño del circo, todos sus acompañantes se encontraron más en carácter de “sesionistas”.

Dentro Del Cerebro De Jonathan Howsmon Davis

Underneath My Skin” es el track #1, y es sumamente ganchero. Una canción divertida y alegre, un pseudo Rock Alternativo. Si ya te hace ruido que te describan una canción de JONATHAN DAVIS de esa forma, oh boy, you are in for a ride (lo que te espera). Pero no se preocupen -bah, depende que tan cerrado sean-, este tema es una suerte de comienzo engañoso porque no es un adelanto de lo que es el álbum entero en términos musicales, pero sí de la mentalidad con la que se hizo. En ese sentido, Black Labyrinth es una placa imposible de clasificar.

Sin ir más lejos, “Final Days” se encarga de derrumbar toda pre-concepción y da un giro de 180º respecto de su antecesora. La percusión de Mike Dillon comanda la rítmica, y la música india se apodera de la canción mientras Davis canta sobre el fin de nuestros días (dato: fue escrita cuando la Guerra de Irak tomaba lugar). En el medio, hay una paleta de “colores” donde tenemos un sitar, flauta, violín, bases electrónicas, y mil detalles más que enriquecen sumamente la composición. Donde sea que enfoquemos nuestra escucha en el plano estéreo, algo interesante está sucediendo en cualquiera de los 13 temas.

A excepción del segundo track, la primera mitad del álbum está dominada por el Metal Alternativo –“Happiness”, “Walk On By”-. Davis hace un buen trabajo en desligarse de su banda principal, únicamente conservando la afinación grave y algunos pasajes en “clave KORN” aquí y allá. Los riffs aquí presentes son simples, directos y sumamente efectivos, sin necesidad de demostraciones pirotécnicas, sino funcionales a una atmósfera construida entre todos los instrumentos. “Your God” fue compuesta a modo de crítica cuando Brian “Head” Welch se convirtió en esclavo al cristianismo en 2005 y abandonó a los chicos del maíz. Cuenta con la participación más prominente de Borland, quien a excepción de este track en particular, se encarga de aportar matices y texturas en el resto de las composiciones que llevan su firma, más que liderarlas con las 6 cuerdas.

Donde personalmente pienso que el álbum se destaca es cuando abandona las guitarras, y se mete de lleno en el terreno del trance, siendo “The Secret” el nexo entre este segmento y el anterior, más rockero. “Basic Needs” es la joya de este álbum. Una especie de “canción de amor, si se quiere, si alguna vez fuese a componer una”, dice el vocalista. Rompe con lo que hasta ese momento era un disco cuyos temas rondaban los 3 minutos, y donde JD y su banda entrega una obra épica y emocional. Cuando uno piensa que no puede sorprender más, redobla la apuesta. Con “Medicate” se dan resultados similares, sólo que con un enfoque minimalista respaldando la voz, alcanzando una intensidad emocional que sólo una persona que sufrió una adicción (en este caso, píldoras contra la ansiedad) puede lograr.

La recta final del LP es un popurrí de géneros, entre ellos una especie de balada depresiva –“Please Tell Me”– y un guiño directo al dubstep de The Path of Totality (2011) “What You Believe”-. Y ya que menciono la variedad de enfoques, es sabido que si se busca cubrir más de un frente musical existe un grave peligro de obtener un disco poco coherente, pero Black Labyrinth logra esquivar todo eso y presenta múltiples formas de salir de su laberinto con un excelente álbum, lleno de matices y apuestas exitosas, bajo el brazo.

Me tendrían que apuntar con un arma para hablar mal de este disco, porque la realidad es que tiene nulos aspectos negativos, más bien infundados por subjetividades todavía más personales que todo lo escrito arriba. Si bien “Gender” se aleja demasiado de lo que espero de JD (incluso en este mismo álbum), sus estrofas se sienten deslucidas. Así mismo en “What You Believe”, donde sus cuerdas vocales suenan cansadas.

Black Labyrinth no se trató de que un día su creador se levantó de su cama el año pasado y le pareció una buena idea lanzar su carrera solista porque sí. Fueron casi diez años de música en constante evolución, trabajando codo a codo junto a amigos y colegas en su tiempo libre (recordemos que encima KORN lanzó 4 discos de estudio desde aquellas giras con los músicos de SFA). Además, Davis también actuó como un modesto multi-instrumentista, encargándose de guitarras, teclados, batería, sitar, violín, y programación, además de la producción en general. Para él se trató de una necesidad artística de expresarse de otra forma diferente a lo que se espera de él, sin escatimar en el tiempo (y dinero) invertido. Y m***** que valió la pena la espera.

En palabras de JONATHAN DAVISBlack Labyrinth “representa mi cerebro, un laberinto sin fin donde a cada giro que doy me encuentro con obstáculos y debo encontrar otro camino”. Es absurdo no trazar un paralelismo entre varios de sus tracks y la vida cotidiana de cada uno de nosotros. Ya sea por adicciones, traumas, búsqueda de aceptación, disconformidades, o el problema que sea, cada uno tiene su propio laberinto oscuro interno, pero música así hace muchísimo más ameno abrirse camino a través de él.

Roger Alan Provan
Colaborador en Rocktambulos
La música, sin importar el género, popularidad, año o país de origen, tiene una chance en mis oídos. En ella encuentro mi camino.
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Hay que remontarnos a 2002 para comprender debidamente el origen de Black Labyrinth, álbum editado el pasado 25 de Mayo de este 2018, y que dio formalmente inicio a la carrera solista de JONATHAN DAVIS. Al hombre tal vez lo conozcan por desempeñarse fundamentalmente como vocalista de una "pequeña" banda…

ASÍ SUENA

Puntaje Final

TOTAL

Canciones Destacadas: "Basic Needs", "Underneath My Skin" y "Medicate"

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