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Revisionismo Musical: IORIO pasó por Auditorio Oeste #AsíFue

Como el concepto andante de federalismo y nacionalismo que es, Ricardo Iorio volvió a dar un concierto en la zona Oeste de la Provincia de Buenos Aires, la misma zona que lo vio nacer, y a la que regresa para llevarle su música “a los suyos”. En los años 90’s, Iorio estipuló una “patriada”, emblemática de “lo federal” y el interior: quienes deseen ir a sus conciertos tengan que ir a la Provincia y sus suburbios, no a la Capital. Incluso en los actos mínimos, el autor sigue representando ideas sobre cómo concebir a la República Argentina.

La cuestión es que la banda IORIO se presentaba en Auditorio Oeste, recinto ubicado en Haedo, dentro de una gira que tiene a un artista que, próximo a cumplir los 57 años, no detiene su “voluntad de poder” nietzscheana. Por esa razón, con un brazo enyesado, salió a arremeter sus pareceres ante un público sediento de la imagen y las palabras del letrista más importante del Metal Pesado, como a él le gusta decirle.

Un escenario montado con pantallas que reproducían velas ardiendo, cual sesión espiritista, preparaban todo para la ceremonia, mientras el público cantaba a capella canciones de HERMÉTICA o ALMAFUERTE, por el solo hecho de que esas composiciones narran su día a día, entonces, no es extraño entonarlas cuando Ricardo Iorio, su creador, está a punto de presentarse frente a sus ojos.

Todo comenzó con “Triunfo”, el canto del orgullo artístico de Ricardo, con una banda afiladísima, y un Alejo León (guitarra) que tendría una noche para el recuerdo. Se trata, quizás, de un nuevo ladero para Iorio, sin dejar a otros, simplemente sumando artistas a su carrera. Posteriormente, para dejar en claro lo lejos que está Iorio de la derecha, como muchos lo acusan, la banda eligió seguir con “Los Delirios del Defacto”.

“De Los Pagos Del Tiempo”, el cover de JOSÉ LARRALDE, volvía a mostrar al artista más conectado con “lo federal”, es decir, el interior del país en contra de la “extranjerización”, innecesaria a juicio de aquellos. Lo mismo piensa el público de IORIO: antes de comenzar el show, un fan me aseguró que nuestro Rock – el argentino – era muy bueno, a tal punto de no necesitar artistas foráneos. No está equivocado, en el punto de que hay ciertos artistas que han sido deliberadamente destruidos por la industria cultural, reduciéndolos a una o dos canciones, olvidando toda su obra.

El federalismo de Ricardo Iorio se presentaría con énfasis cuando, junto a Alejo León y Walter Martinez (batería), interpretó “Zamba de Resurrección”, un canto hacia la conflictiva conformación del Estado moderno argentino. La reivindicación del interior del país llegaría también con “Amistades de Tierra Adentro”, esa composición furiosa de Del Entorno (1996) que denota virtudes hacia los habitantes de las provincias, “que aguantan más porque son menos”, fuera de la portuaria Buenos Aires.

Mientras tanto, el público conformaba algo particular, dado que el recinto, verdaderamente pequeño pero acogedor, obligaba al feroz amontonamiento. Piezas Thrash como “Al Pájaro” embravecían a los asistentes y entre alcohol y sudor se montaba un pogo feroz, pero con “Sé Vos”, la cuestión ganaba una carga emotiva considerable. No quedan dudas: las performances de IORIO son catarsis para su público, fundamentalmente de clase obrera.

La virtud musical obliga a destacar lo que fue el set de Alejo León, que con una guitarra electroacústica se despachó interpretando un set de HERMÉTICA con “Vida Impersonal”, “La Revancha de América” y “Gil Trabajador”: ¡Intercalando la parte de guitarra con la sección vocal! Tal destreza fue, sin lugar a dudas, un punto alto de la noche.

Por su parte, Walter Martinez también se lució con un solo de batería, caracterizado por la potencia y la solidez, fundamentales para poder describir la ejecución de su instrumento, siendo una base que alterna entre la fuerza y la destreza. Pero la habilidad de la banda se vio cuando se ejecutó el instrumental “Horizonte Perdido”, con el bajo de Facundo León punzante y dándole el cuerpo necesario a la mezcla general, mientras que Rubén Martinez desempeña con altura su labor de guitarrista rítmico, al mismo tiempo que se encarga de los coros. El caso de Joana Gieco muestra a una intérprete que parece no querer mostrarse mucho en el escenario, por eso elige ir al fondo, casi tapada por su teclado, pero aún así la ejecución de su instrumento no le da más alternativa que ser oída y vista por el público.

Luego de esto, la banda se toma un descanso y el nacionalismo, clave para comprender a Ricardo Iorio, se manifiesta en el intervalo cuando en las pantallas se muestra el segundo gol que Diego Maradona le hizo a Inglaterra en el Mundial de México 1986, el llamado “Gol del Siglo”, mientras como fondo se utilizó “Gol Argentino”, aquella canción que IORIO plasmó en su disco Tangos y Milongas (2014). La música se sincronizaba con el video, y el público se unía a las imágenes y la música: “empieza el vino, gran remolino, pase y gambeta, suena un tapón”, seguido por un ferviente “gol”, cuando el acto de Maradona ya estaba consumado.

El regreso de la banda a los escenarios traería consigo a Carina Alfie (guitarra) y la interpretación de “Guitarrera”, pieza de Atesorando en los Cielos (2015), que retoma la temática federal de IORIO. No es casual que esta canción tenga la introducción de “Guitarrera de San Nicolás”, composición de IGNACIO CORSINI artista que Ricardo Iorio reivindica y que, al igual que él, confiesa que aprendió a cantar de “manera espontánea”. Vuelve a repetirse que IORIO le dedique su obra a quienes han buscado ser lo que soñaron, aunque no medien instituciones educativas o de formación para lograrlo. “Yo nunca estudié música” y “soy quien quise ser”, ha dicho el músico.

IORIO elige a CORSINI porque “Guitarrera de San Nicolás” es una muestra de patriotismo a favor del régimen rosista, ya que Camila, la guitarrera de la canción original, le cantaba a la figura de Juan Manuel de Rosas, un personaje fundamental de la historia Argentina que Ricardo Iorio reivindica.

“Robó un auto, pero no para dárselo a los gitanos”, decía Ricardo en una de sus características humoradas para presentar al clásico de HERMÉTICA, un momento en el que el público llegó a su punto de ebullición, al delirio de poder entonar esa canción que tanto identifica al proletariado. “Justo Que Te Vas”, por su parte, mostraba la extraña situación en la que, luego del previo descontrol, la gente se abrazaba en sudor y emoción, continuando la catarsis. Mientras tanto, en las pantallas del escenario se proyectaban imágenes del funeral de Eva Perón, figura reivindicada por Ricardo Iorio.

Posteriormente sería el turno de Larry Zavala, bajista, cantante y compositor de Metal Argentino, pero fundamentalmente amigo de Ricardo Iorio, que subió al escenario para entonar “El Visitante” y una canción de su autoría, “Donde Doble el Viento”, muy bien recibida por el público presente.

Llegando hacia el fin de la jornada, o al momento de “arrimarse a la tranquera” y volver al hogar, según Ricardo, apareció “Toro y Pampa” y aquí nuevamente se rescatan a los valores que IORIO encuentra en el interior del país, la quietud y la paz para salir de vicios, obsesiones y demás actitudes que, para él, se encuentran en la frénetica vida de la metrópoli.

Continuando con la búsqueda de “lo nacional”, la jornada cierra con una emotiva ejecución de “Ruta 76”, para que luego Ricardo anuncie la gravedad del “agrogenocidio”, dándole comienzo a “Glifosateando”. “Del Más Allá” será el cierre de la velada, que pronto vería un espectáculo bizarro cuando Alejo León tiró púas al público, para que luego haga lo mismo Walter Martinez con parches de su batería, y varias personas enloquecieron, casi literal, por tener un objeto de sus ídolos. Todo esto, mientras sonaba “Un Amigo de Verdad” de fondo.

Nuevamente, IORIO pasó por la zona Oeste del Conurbano Bonaerense para mostrar su impronta federal, que busca relacionarse con lo que para él son las raíces del país. Ricardo puede estar seguro de que hay muchos que lo siguen en su travesía, y para eso, solo basta hablar con el público. Aún sigue siendo emocionante ver en qué deriva su nuevo proyecto.

Facundo Guadagno
Redactor en Rocktambulos
Antropólogo social y cultural, escritor, escéptico y crítico
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Todas las fotos fueron tomadas por Facundo Guadagno para Rocktambulos.com/ Todos los derechos pertenecen a su autor

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