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“¡Vamos La P*** Madre!”: MARTY FRIEDMAN consintió a sus fans en Buenos Aires #Crónica

El ex-MEGADETH ya estuvo en previas oportunidades en Argentina, ya sea con el Colorado en los 90s -¡dah!-, para brindar clínicas de guitarra, o para rendir tributo a Astor Piazzolla junto a ESCALANDRUM. Pero nunca había dado un show -propiamente dicho- como solista con su grupo de músicos respaldándolo. Considerando que muchos lo tienen primero como antiguo ladero de Mustaine, ya era hora de que se diera una vuelta por nuestro pagos para consolidarse como un artista independiente ante nuestros ojos, especialmente por el gran material propio con el que cuenta en su haber. Ciertamente fueron Inferno (2014) y Wall Of Sound (2017) los que echaron combustible a las esperanzas de muchos de verlo dar un concierto en tierras argentinas.

Ambas placas significaron un regreso a sonidos casi exclusivamente más heavy metaleros, alejados de las influencias del J-Pop que tanto lo marcaron desde que se fue a vivir al país del sol naciente. Al ser estos 2 lanzamientos tan bien recibidos internacionalmente (desde Future Addict (2008) que sus LPs se lanzaban únicamente en Japón) se lograría que las expectativas crecieran y que la deuda pudiera ser saldada finalmente el Sábado 31 de Marzo en el Teatro Caras y Caretas, en el marco del Jackson Guitarfest 2018.

Luego de que los 5 finalistas del concurso, en el que se buscaba encontrar al mejor guitarrista de Argentina, ejecutasen cada uno la canción con la cual lograron ser seleccionados, fue elegido -a través de un jurado- al ganador: Cristian Salgado fue quien se llevó los honores, pero el momento por el que seguramente la gran mayoría -me animo humildemente a afirmar- habían comprado la entrada, llegó después. Bastaba con ver que el 80% de los asistentes llevaban remeras de la banda de Dave Mustaine o con el logo de Marty…

La Perdición A Toda Velocidad

Kiyoshi Manii.

A Marty lo acompañaron tres talentosos músicos: la simpática Kiyoshi Manii en el bajo, quien a pesar de no hablar casi nada de español, logró una bonita química con el público; el tímido Jordan Ziff en la 2da guitarra, único miembro -además de Friedman- de EE.UU., y Chargeeeee, un estéticamente excéntrico pero brutal baterista, quien además fue el más efusivo en su entrada. Estos 3 jóvenes demostraron ser la plataforma ideal desde la cual Friedman pudo desplegar todo su poder. Una vez que hizo aparición el “jefe”, la banda se reunió en torno a la batería para darse aliento mientras sonaba una intro grabada y dieron comienzo al show. “Hyper Doom” y “Amagi Goe” sonaron pegadas, arrancando la noche con la vara bien alta en cuanto a intensidad.

Lamentablemente el sonido, aunque nítido, demostraría estar bastante por arriba de lo necesario, al punto de aturdir (sí, con 24 años soy un viejo…). Aún así el público sentado en sus butacas festejó la precisión y el sentimiento arriba de las tablas. “¡Vamos Carajo!” gritó Chargeeeee, en un torpe pero entusiasta castellano, para sorpresa y diversión de todos. Ruidosa o no, iba a ser una noche divertida y entretenida.

Friedman decidió hacer un “repaso” de su carrera antes de tocar canciones de su más reciente obra. Y pongo “repaso”, entre comillas, porque si bien hizo paradas en álbumes como Loudspeaker (2006) -ej: “Elixir”-, Inferno ej:“Undertow”-, Dragon’s Kiss (1988) ej: “Thunder March”- y Scenes (1992) ej: “Tibet/Angel”-, dejó de lado a la mayoría de sus discos. Eso sí, hubo lugar para varios medleys.

Jordan Ziff.

El primer guiño a MEGADETH  vino durante “Street Demon”, donde Marty replicó el icónico solo arábico del interludio de “Holy Wars…The Punishment Due”, un solo que ninguno de sus sucesores -Kiko Lureiro tal vez sea la única excepción- parece haber podido replicar debidamente. Será una cuestión de sentimiento antes que saberse únicamente la sucesión de notas, y Friedman es la clase de guitarrista que pone lo primero por sobre su virtuosismo. El perfecto solo de “Tornado of Souls”, otra muestra eterna de la habilidad del de rulos, también hizo aparición para el deleite de los presentes, quienes lo corearon emocionados. El violero ya entendió que va a ser difícil que sus seguidores dejen de poner su pasado de megamuerte en un pedestal y simplemente acepta el amor que le profesan, cualquiera sea su origen dentro de su discografía. Fue un inevitable amor a primera oída con Rust In Peace (1990), Countdown To Extinction (1992), Youthnasia (1994), Cryptic Writings (1997)…y no Risk (1999), tú no, mi querido amigo.

La noche supo contar con momentos individuales para que cada uno de sus músicos se destacaran y demostraran por qué están parados en ese escenario. Kiyoshi daría cátedra de como ser increíblemente habilidosa -insana su técnica de slapping-, agitar, bailar, y conectar con el público al mismo tiempo. Además, intercaló un segmento de “Baby One More Time” (BRITNEY SPEARS) para agregar un elemento bizarro pero divertido a la noche. Jordan, con sus 26 años y una actitud más calmada, brindó una demostración más “convencional” del uso de las 6 cuerdas, mientras sus compañeros bromeaban junto a él, dándole de tomar en medio de su solo. A su performance le mechó pedacitos de “We Are The Champions” (QUEEN) y “Don’t Look Back” (BOSTON). Chargeeeee es un alienígena de otro planeta: un flaquito que aporreó su instrumento como un desquiciado, con la cara maquillada de blanco, sin remera y descalzo, y que no cometió jamás un error mientras headbangueaba a la par (cuando sea grande quiero ser como él…okay, ya soy grande *llora*). Fue intercalando breves solos de batería a lo largo de toda la noche.

Chargeeeee

Cada uno se llevó merecidas ovaciones, y le pelearon su lugar bajo los reflectores a su “Jefe”. Sinceramente espero que esta sea una formación que se mantenga estable en los años por venir. Ayudaría a la creación de una sólida relación con su público, y que no dependa únicamente de la presencia de Friedman.

Fue en la recta final que llegó el turno de presentar temas de lo más reciente en su discografía, teniendo el público argentino el privilegio de escuchar el debut en vivo de “Streetlight”. “Whiteworm” -con Marty preguntando cómo se decía en castellano- y “Self Pollution” le sucedieron, y me animo a afirmar sin temor, que ambas pueden soportar un mano a mano contra cualquier exponente del MEGADETH actual. Digo esto dada la decepción que implicó lo que únicamente fue un coqueteo para volver a dicha agrupación hace 2 años. Sin embargo, lo que obtuvimos posterior a Dystopia (2016) en Wall Of Sound no tiene nada que envidiarle a éste.

Entre los múltiples premios que se le dio al ganador de la edición de este año del Jackson Guitarfest, el más memorable fue el honor de compartir escenario junto a Marty Friedman. En un interludio de “Dragon Mistress”, Cristian Salgado se desempeñó maravillosamente. La presión era entendible, aunque hubiera sido mucho más interesante verlo replicar, en lo posible, su interpretación de “la técnica al servicio de la música y por sobre el virtuosismo” que lo había hecho el ganador del certamen. Aún así, el duelo de velocidad entre los guitarristas fue uno de los momentos pico de la noche.

Maestro de ceremonia: Marty “Vamos La Puta Madre” Friedman.

Es al final del show que Friedman llama a una traductora para que le pregunté al público sí había una frase todavía más fuerte que “¡Vamos Carajo!”, y asi fue como “¡Vamos La Puta Madre!” fue la frase ganadora, para las carcajadas de todos. Lo que tal vez pocos recordaran es que en el 2003, cuando brindó su primera clínica de guitarra en el país, lo primero que dijo cuando salió a escena fue justamente “¡Vamos La Puta Madre!”. Puede ser que lo haya olvidado, después de todo pasaron 15 años de ese día. Pero volviendo al presente, algunos como quien les escribe, se quedó expectante de que dijera la impensada “A La Gilada Ni Cabida”, como si se tratase del “Yo No Fui” de Bart Simpson. “Anda Marty, di lo tuyo”…definitivamente una oportunidad desperdiciada *suspiro triste*.

Con el mash up de “Thunder March” y “Ballads of The Barbie Bandits” los músicos se despidieron. Fueron varios los que se levantaron, salieron por las puertas, y tuvieron que volver corriendo luego de que la banda regresara para los bises tras una espera considerable (los empleados del teatro ya se habían puesto a ordenar, de hecho).

El grupo volvió para repetir el set que habían dado en La Usina del Arte el día anterior, posterior a la charla que brindó el guitarrista sobre su experiencia con la cultura japonesa, celebrando los 120 años de las relaciones bilaterales de Argentina y Japón. Entre ellas se destacaron una versión reducida de “Adiós Nonino” de Piazzolla y “Shima Uta”, canción popularizada por contar con Alfredo Casero en voces, y usada como himno de la selección nacional durante el mundial de fútbol de Corea/Japón en 2002. Personalmente no le encontré ningún valor a su presencia en el setlist, pero es un bonito gesto que Marty la toque para consentirnos de alguna forma. La mayoría de la audiencia se encontraba ya de pie, y varios se habían amontonado -para la frustración de los de seguridad- frente al escenario. El cierre con “Kaeritakunattayo”, cover de IKIMONOGAKARI, de Tokyo Jukebox (2009) dejó satisfechos a todos.

Muchos probablemente no hayan estado tan interiorizados con su material en solitario, pero la genuina actitud de Marty Friedman para entregarse completamente a su arte, es contagiosa y sumamente placentera de escuchar, sea lo que sea que ejecute con su guitarra.

MARTY FRIEDMAN.

La MARTY FRIEDMAN BAND es un interesante y potencial futuro jugador de local en Argentina. Simplemente tienen que seguir viniendo. Su líder puede hacer todas las master classes que quiera, tocar junto a todo músico argentino que desee, pero nunca volver a dejar pasar otra vez la oportunidad de dar un show para el grueso de sus fanáticos. Estaría bueno que la próxima disminuya un poco la cantidad de medleys, dado que le quitaron consistencia al setlist, pero fue un detalle irrelevante comparado a la calidad de lo recibido.

Únicamente “faltó” que agradeciera que todos hayamos estado ahí esa noche para tener un gran momento junto a ellos, porque ellos así lo sintieron, de seguro. Pero lo mejor fue su anuncio de que volverán, esperemos que pronto. Lo importante es que esa noche fuimos geniales y él fue Marty Friedman.

Sep…como dije, amor a primera oída.

Roger Alan Provan
Colaborador en Rocktambulos
La música, sin importar el género, popularidad, año o país de origen, tiene una chance en mis oídos. En ella encuentro mi camino.
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Todas las fotos fueron tomadas por Carlos Martinez para rocktambulos.com / Todos los derechos reservados.

 

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