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Los Cuatro Fantásticos: LIVING COLOUR tuvo su noche de gloria en Buenos Aires #Crónica

Nuevamente, fuimos privilegiados de poder atestiguar la visita de una banda de altísimo nivel como LIVING COLOUR. Y, también, fuimos testigos de cierta tragedia del Rock: ¿dónde está el reconocimiento que este grupo musical merece? ¿Es justo que el público general los categorice con la trágica nomenclatura de “one hit wonders”? De cualquiera manera, sus excelentes shows en vivo y trabajos discográficos han sido más que relevantes para los oídos atentos en el Rock. El año pasado, el conjunto editó Shade (2017), y más allá, de la excelente repercusión en medios y seguidores, el cuarteto neoyorquino no es lo suficientemente masivo. Increíble.

De cualquier manera, LIVING COLOUR llegó a Buenos Aires para tocar en Groove, recinto ubicado en Palermo, y el lleno total podía apreciarse desde las afueras del recinto. El local estaba abarrotado cuando cerca de las 20 hs. los locales HABEAS PORNUS salieron a escena con “Maniac”, el cover de MICHAEL SEMBELLO. Rápidamente, el público se vio atraído hacia la impronta del cuarteto, y podía escucharse, desde varias bocas, un “che, ¿quiénes eran estos?”. Y sí, el supergrupo recién se formó en 2017, editó un álbum – Acuario – y ya van haciéndose de una base de fans a fuerza de buen Hard Rock. Así pasaron temazos como “Nada Te Va a Liberar”, “Carne Tibia” – ideal para el desenfreno – y “Alma de Jugador”, una sorpresa en el setlist. Con apabullantes aplausos, HABEAS PORNUS dejó el escenario.

Se apagaron las luces y llegó el momento de correr con el diablo: “Running With The Devil”, el clásico de VAN HALEN, fue disparado desde la consola para comenzar el show de LIVING COLOUR. “Vivo en un ritmo que mata”, reza la canción, y los neoyorquinos, con su frenética performance, estaban a punto de demostrar que ese himno del Rock los refleja a la perfección. “Preachin’ Blues“, cover de ROBERT JOHNSON, tenía a Corey Glover (voz), de luminoso traje blanco, sombrero y gafas oscuras, desgarrando sus cuerdas vocales, mientras Vernon Reid, de estética militar, estiraba a las cuerdas de su guitarra en un blues que se enraiza en la génesis del Rock, mientras que cada acorde hacía temblar al local ubicado en Avenida Santa Fe. Y esto era solo el comienzo.

El inicio del show tuvo su “serie Vivid “, en referencia al álbum editado en 1988, ya que salieron en seguidilla “Middle Man”, “Desperate People” – de clímax orgásmico a partir de “you need friends, you need help, but first you have to help yourself” – y “Funny Vibe”, con Glover riéndose ante un público que deliraba. Era notable ver al vocalista entretenerse con la locura de los presentes, alusión al goce y al disfrute que la banda muestra sobre el escenario, haciendo lo que más placer les otorga.

Llegó el turno de presentar canciones de Shade, y así fue el turno de “Freedom of Expression (F.O.X)”, con un gran juego de imágenes detrás y un Vernon Reid prendido fuego, con riffs pesados como en los momentos más mala onda del grupo, como es el caso de Stain (1993). Precisamente, para ser coherentes con esa vibra, se eligió para continuar “Wall”, composición de aquel lanzamiento oscuro que ya cumple 25 años.

Vivid, sin embargo, no sería todo alegría : “Memories Can’t Wait”, la reversión del tema de TALKING HEADS, fue precedido por numerosos “fuck Donald Trump”, que tuvieron al bajista Doug Wimbish como un gran protagonista de esta proclama, efervorizado contra el presidente de Estados Unidos.

Fue notable que desde el escenario haya salido un sonido prístino, que hacía vibrar con la solidez del dúo Calhoun (batería)-Wimbish, dos virtuosos que siempre hacían arreglos sobre las canciones, y jamás se conformaron con la versión de estudio de las composiciones. Lo mismo se puede decir para Vernon Reid y Corey Glover, dos “compañeros en el crimen” que dan el ejemplo de la vitalidad del grupo y, precisamente, cumplen con el hecho de que una performance en vivo sea diferente a lo plasmado en el material discográfico. Esto ocurre hasta tal punto que uno no sabe qué esperar, haciendo de la buena improvisación y la sana expectativa, moneda corriente en un show de LIVING COLOUR.

Glover se saca sus gafas, mira fijo al público, Reid hace unos acordes y todos sabemos que es el momento de “Open Letter (To a Landlord)”, un momento emotivo, donde el cuarteto vuelve a mirar a su barrio, y a grito descarnado piden dignidad. “Pelear por tu vecindario”, es la consigna que sale desde las cuerdas vocales del genial Corey Glover.

Todo era impredecible, las improvisaciones se sucedían en una noche en la que todo podía pasar. Le llegó el turno a Doug Wimbish de lucirse con su tema propio, “Swirl”; donde jugó con loops y ejecutó una muy bonita canción de su repertorio; y si bien esto sirvió como descanso, la adrenalina subió cuando “Glamour Boys” nos llevó a finales de los 80′. Su estética, esos aires de libertad, propios de fines de la Guerra Fría y, por supuesto, la crítica: dentro del reinado de MTV, LIVING COLOUR condenó en una canción a la superficialidad que reinó durante la época en la que “el video mató a la estrella de la radio”, como decía aquella gran composición de THE BUGGLES que bautizó a las transmisiones televisivas de la cadena, que hoy de música tiene poco.

Era esperable que suene el hit “Love Rears It’s Ugly Head”, con un despliegue musical sublime, claro está, pero pocos esperábamos “Elvis Is Dead”, ni mucho menos el snippet de “Hound Dog”, clásico del mismísimo ELVIS PRESLEY.

Suena el “Mensaje a las Bases” de Malcolm X   dando la hora para “Cult of Personality”, un caso de crítica social que se convirtió en hit para toda una generación y que hizo gritar a todo Groove al unísono. ¿Fin del show? Para nada: por si faltaban energías, LIVING COLOUR hizo “Time’s Up”, ese Metal pesado que abre la fundamental placa  homónima de 1990.

Luego de un solo de batería de Will Calhoun, con juego de samplers incluidos, la banda cerró el show con “Rock and Roll” de LED ZEPPELIN, pero en el medio se las arreglaron para intercalar “What’s Your Favourite Color?”. Mejor, imposible.

Ahora sí, luego de un extenso saludo, y con bromas entre banda y público, llegó el final de una noche en la que LIVING COLOUR volvió a dar un concierto memorable para la historia del Rock en Argentina.

Arriesgo a afirmar que este evento será de culto y solo un recuerdo para quienes estuvimos presentes. Por una extraña razón, el cuarteto no goza de la fama que merece, quizás por la desidia de los medios que, como bien supo dictar la ya mencionada MTV, pueden llevarte hasta lo más alto o hacia las sombras, según les plazca.

Lo que vale, es la altura musical de estos cuatro artistas, que hicieron valer las expectativas de la gente, esquivando límites y profesando un sano eclecticismo. Desde ya, los esperamos de regreso.

Facundo Guadagno
Redactor en Rocktambulos
Antropólogo social y cultural, escritor, escéptico y crítico
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Todas las fotos fueron tomadas por Frank Hernández para Rocktambulos.com/ Todos los derechos reservados

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