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MIKE PATTON y URI CAINE: La Pedagogía del Olvido #LaMúsicaYElConcepto

MIKE PATTON y URI CAINE, pianista oriundo de Filadelfia, hicieron un dúo para interpretar lo que ellos dieron a llamar como Forgotten Songs, en el Teatro Comunale Luciano Pavarotti de Bologna. La cuestión constaba en ejecutar composiciones de diversos estilos que a ambos les parecieran relevantes. Hasta aquí, todo demasiado descriptivo y periodístico, pero mi interés está en hacer énfasis sobre la importancia del nombre, en el que redundo: Forgotten Songs. De alguna manera, estos dos músicos nos hablan de canciones que han sido olvidadas, entonces ¿por qué? ¿por quiénes? ¿por qué ellos deciden rescatarlas de la oscuridad? No hay declaración periodística de estos artistas que nos den una sola respuesta, pero, y aquí ingresa mi subjetividad, cierto rastreo sobre la obra de Patton nos permite interpretar qué nos han querido decir.

En primer lugar, la obra de un artista como totalidad implica a las declaraciones periodísticas, los gustos musicales, los lugares comunes, las excentricidades, etc., todo eso que hace al habitus de un músico. MIKE PATTON no sería tal si nunca hubiese hablado maravillas de Demetrio Stratos, nadie sabría de la devoción consciente que el músico californiano proyecta sobre el fallecido artista griego. Ni mucho menos uno podría interpretar a la obra de Patton si él no hubiese declarado, hasta el hartazgo, que las letras simplemente no le interesan, es en lo último que piensa, y que su razonamiento es musical.

Con ver la lista de canciones ejecutadas en Forgotten Songs se puede inferir que han intentado sintetizar, en dos noches, a los hechos musicales más significativos del siglo XX. In a nutshell, como suele decirse, y para esquivarle a lo grotesco, porque no habría siquiera tiempo de hacer un examen exhaustivo de cada acontecimiento relevante del siglo pasado. Ni en la llamada música culta, ni en la denominada música popular. Lo interesante de estas “forgotten songs” está en su elemento pedagógico. Primero y principal, MIKE PATTON en toda su obra alecciona al escucha, pero no como una autoridad, sino en una exploración sonora horizontal, democrática, basada en el ritual de escuchar música e involucrarse en ella. Ahora, vale preguntarse, ¿cómo se presenta la obra de Patton? Como un abordaje estético, donde no hay política ni ideología. Tampoco una reflexión lírica demasiado profunda ya que, como se mencionó anteriormente, es lo que menos le preocupa a Mike.

Curiosamente, el compositor neoyorquino JOHN ZORN lo convocó en el año 2013 para que le pusiera letras a distintas composiciones de él, en una obra que se tituló The Song Project (2014), porque más allá de su profundidad lírica, o la carencia de ella, Mike tiene la habilidad de componerlas rápidamente, como  ocurrió, por ejemplo, cuando FAITH NO MORE le pidió que escribiera las letras para The Real Thing (1989). Las hizo en una semana. Nuevamente, puede comprobarse el carácter intuitivo y espontáneo que posee la obra de Patton. Olvidemos, por favor, al epítome del absurdo pattoniano, quizás, en “Are You Down With It?”: “drop the bomb right or wrong but we’re still livin'”. O “POP1” y sus sistemáticos “this beat can win me a grammy”. La estética y la melodía por sobre la lírica en extremos irrisorios.

En una entrevista dada a la BBC en el año 2000, Mike musicalizó al programa y eligió, entre otras piezas, a “The Quiet Village” de MARTIN DENNY. Mientras comentaba su opinión sobre esta composición, advirtió que detrás de ella habían jazz cats, es decir, occidentales que imaginaban un paraíso exótico. Un canto al primitivismo, por una parte, pero un pedazo de historia comentado en un rápido momento radial. La pedagogía se dio a través de medios masivos.

Lo espontáneo y emocional está en la interpretación de Patton: por ejemplo, no importa la ideología de VIOLETA PARRA cuando entona “Qué He Sacado con Quererte”; solo es relevante el modo en que se interpreta, y el estilo que le otorga. Es la primacía del significado estético. Lo más importante es que Patton, con el correr de su obra, tiene una labor pedagógica, llevada a cabo en cada uno de los proyectos o bandas en los que participó. Respondamos a esta pregunta: ¿cuántos de nosotros conocía a HEMANTA MUKHERJEE , PETER THOMAS, ARMANDO TROVAIOLI o MASARU SATO, de no ser por MR. BUNGLE y sus eclécticos shows? ¿alguien se acordaba de GEORGY SVIDIROV, teniendo un background del Rock, como solemos tener? Bueno, FAITH NO MORE nos presentó a este excelente compositor ruso, el 29 de junio del año 2009.

Como nota de color, y con un poco de exploración, uno puede notar que “Ma Meeshka Mow Skwoz”, de MR. BUNGLE, es un cover o una reinterpretación de “Tamboo”, una oscura danza compuesta por FRANCISCO CHÁVEZ.

¿Qué hay de ENNIO MORRICONE? MIKE PATTON lo nombró en incontables entrevistas. Ahí está la pedagogía, la enseñanza ante quienes tienen un trasfondo rockero, algo que también hace su mentor, JOHN ZORN, al que, seguramente, muchos han conocido por Patton.

Cuando Mike se juntó con URI CAINE, nos presentó a artistas como MAX ERNST, YMA SUMAC, nos paseó por Jesus Christ Superstar y hasta por CAB CALLOWAY. Una forma sintética de guiarnos musicalmente por el siglo XX.

¿Cuál es la tragedia, entonces? Que, seguramente, Forgotten Songs quedará en el olvido, sin un desglose sobre su valor histórico, y si, en el mejor de los casos, se edita discográficamente, pasará sin pena ni gloria por quienes ven en Patton un sex symbol, un rockstar, o algo similar, y en URI CAINE a un mero ignoto. Así, no queda otro remedio que reivindicar al bootleg, esos materiales que permitieron que podamos descubrir lo que MIKE PATTON tenía para contarnos, casi en su totalidad – ya que esta es inagotable -. Si en TOMAHAWK Patton hacía canciones de ROXY MUSIC y MOTT THE HOOPLE, solo podemos apreciarlo mediante bootlegs.

Evitando la tragedia, Patton nos da un especie de manual que nos permite leer a la música del siglo XX. Él mismo, con toda la información que le brinda a sus oyentes, los sacude del Rock y los lleva a un viaje frenético, de búsqueda obsesiva e incansable a través de sentidos musicales. Que MIKE PATTON y URI CAINE son una gran dupla, que el primero interpreta vocalmente a las piezas como se le plazca, con notable destreza, y el segundo es certero, creativo y le imprime su sello a cada composición, ya es anecdótico. Su tarea está completa, y en una era tan globalizada como esta nos dejan un material invaluable, y solo nos resta a nosotros seguir la guía que estos dos artistas nos han trazado.

 

Facundo Guadagno
Redactor en Rocktambulos
Antropólogo social y cultural, escritor, escéptico y crítico
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