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Críticos y posmodernos: KILLING JOKE debutó en Buenos Aires #AsíFue

Después de cuarenta años, KILLING JOKE debutó en Argentina. Esta frase, por más simple que parezca, guarda una carga valorativa incomensurable para los seguidores del grupo inglés, ya que su música y líricas marcaron a toda una generación y, en la actualidad, configuran una entidad ejemplar de las corrientes culturales masivas del siglo XX. El conjunto musical, quizá sin proponérselo, se transforma en historia caminante. La cita fue en The Roxy Live, recinto de la Capital Federal, y todo comenzó con los locales de JUVENILIA, un grupo que con sus melodías Post Punk tan bien construidas lograron, sin mucha resistencia, ganarse al público presente, que copó al lugar con un auténtico sold out.

JUVENILIA, banda telonera

El show, la totalidad de éste, constó en estar ahí, ese simple hecho hacía que uno pudiera ver a varias generaciones unidas por un solo motivo. También, a un público renovado – que apostaba a vestirse como  hace cuarenta años atrás – y una oleada de cierta “bohemia” del Rock, un nicho que KILLING JOKE supo construir. Por eso, la ansiedad general podía percibirse cuando sonó la introducción de “Masked Ball”, composición de JOCELYN POOK, un momento que parecía durar para siempre, hasta que, de repente, comenzó a sonar “Love Like Blood” y la locura general se desató. La energía y las expectativas contenidas durante años explotaron en ese momento, histórico para el Rock en Argentina.

Y sí, ahí estaba Jaz Coleman (voz): el frontman. En él se centran todas las miradas, en su rol de auténtico performer. Gesticula, siente cada momento como si fuese el último y, por supuesto, da discurso tras discurso. Las luces se enfocan en él y ahí comienza dialogar con el público “¿van a ir al paro de mañana, no?”, en referencia al paro general que tuvo lugar en la República Argentina el 25 de septiembre. Los asistentes al evento, no menos politizados, responden, con insultos al presidente e, incluso, se llegó a escuchar “hoy es el día del empleado de comercio”. Pero saliendo del aspecto local, Jaz se puso eufórico y exclamó que en The Roxy Live no había censura, había libertad de expresión, hasta “en contra del FMI”: se trataba, en sus palabras, de una “zona autónoma”. Presentación explosiva para “Autonomous Zone”.

Jaz Coleman & “Geordie” Walker

He ahí un punto algo flojo: la elección de canciones de su último trabajo discográfico, Pylon (2015), para iniciar el show. La mayoría de los presentes miraba con cierto desconcierto, algo que se revirtió totalmente con el inmortal “Eighties” y “Requiem”, y a partir de “Bloodsport”, el nivel del concierto fue altísimo. Este tipo de altura musical fue posible gracias al excelente desempeño de Martin Glover (bajo), más conocido como “Youth”, que no solo hace y deshace como quiere, sino que el sonido de sus cuatro cuerdas es demoledor, un resultado propio de quien sabe utilizar correctamente una púa, algo que los presentes fuimos afortunados de presenciar.

Mientras tanto, en la batería Paul Ferguson asegura una base ecléctica, sólida, y que aportará coros si es necesario. A todo esto se le suman los sutiles detalles de Kevin Walker (guitarra), que con su técnica tan particular, logra ambientes sonoros realmente destacables, lo necesario para darle la armonía necesaria a esa bestialidad que es KILLING JOKE.

Dedicándole canciones a “su héroe” Simon Bolivar, clamando que “Estados Unidos es el Nuevo Orden Mundial”, o que “vienen por los minerales”, Jaz Coleman conformaba una figura rara: por una parte, claramente política, con un feedback positivo del público; pero las luces en su cara, el maquillaje y sus expresiones a veces lo transformaban en una suerte de pastor evangélico. Sus proclamas antisistema condensaban los últimos cuarenta años del Rock, precisamente en la bohemia mencionada anteriormente, que buscó encontrarse con unos de sus referentes para validar sus convicciones.

Con la histórica “The Wait” y “Pssyche”, el show llegaba a sus bises. Jaz Coleman se sentó en el escenario, tomó el micrófono y dijo: “durante toda mi vida tuve muchas ganas de venir a Argentina. Y aquí estamos. Le tengo que agradecer a Geordie, Paul y ‘Youth’: no hubo otros seres humanos que me hayan influido tanto en mi vida. Ellos son lo mejor, y aquí estamos cuarenta años después para probarlo. Amo a mi banda, amo a KILLING JOKE, amo la vida, y los amo a ustedes por apoyarnos, muchas gracias”. Una excelente presentación para “Primitive”, canción que volvió a desatar la euforia generalizada.

Y así llegó el final con “Wardance” y “Pandemonium”, cargados de pogos furiosos, como si se tratara de un pequeño recinto Post Punk de hace cuarenta años. La nostalgia y la contemporaneidad iban de la mano. Así culminó el show, con la banda extasiada, tomando fotos del público, agradeciendo por una visita que saldó una deuda. Esperemos que sea el comienzo de una hermosa relación.

Facundo Guadagno
Redactor en Rocktambulos
Antropólogo social y cultural, escritor, escéptico y crítico
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Todas las fotos fueron tomadas por Maru Debiassi para Nepenthe Rock Press / Todos los derechos reservados

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