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JOHN MAUS: Radiografía de un artista atípico #LaMúsicaYElConcepto

JOHN MAUS se enfrenta a la paradoja de los tiempos que corren, es un personaje escindido entre sus principios casi folk, propios al ser un habitante del quietismo que hay en Austin, Minnesota, y también poseer la virtud y la desgracia de ser un artista moderno. Maus critica a la razón utilitaria y así se muestra deudor de la Escuela de Frankfurt, precisamente de Theodor Adorno (1947),  descree de los medios de distribución musicales que hay en la actualidad, también, cayendo en el estereotipo del “hombre de campo” que no se ajuste a las reglas de los tiempos que corren.

Siguiendo su lógica, tiene que enfrentarse a dos mundos, internet y la vida real, el reconocimiento y el anonimato: es consciente que con cada paso que él da se acerca a la incoherencia de buscar ser reconocido y lograr un armonizado anonimato. Hoy el individuo tiene que ser visto con una estética adecuada mediante medios virtuales para ajustarse a ser una mercancía, pero JOHN MAUS es consciente de la repulsión que esto le causa y, trágicamente, no le queda más que jugar el papel de histérico: perseguir el reconocimiento para buscar el anonimato.

Su música y sus conceptos están arraigados dentro del pesimismo cultural, influido por los romanticistas alemanes que encontraban al arte como el modo más legítimo de conocimiento – de ahí sus conciertos focalizados en la catarsis performática, teniéndolo simplemente a él gritando sobre una pista de karaoke -, y luego la ya mencionada crítica a la industria cultural realizada por la Escuela de Frankfurt y Guy Debord. Su vida guarda cierto enigma, es difícil acceder a él y es ahí donde triunfa “el hombre de campo” sobre el individuo moderno, más bien, prefiere oscilar entre su faceta musical y el aspecto intelectual de su vida, que lo tiene como doctor en Filosofía Política. Más aún, su conflicto y tensión con la modernidad es tal que reivindica las composiciones de la Edad Media y el Renacimiento como una analogía sobre la música hecha en los años 80’s, encuentra fundamentos para emparentarlas y describir a la anteúltima década del siglo XX como una especie de proyecto inacabado de lo ocurrido en el medioevo y la etapa renacentista.

El tipo de composición que el artista desarrolla es oscura, un matiz que para él resulta interesante explorar. Quizás Songs (2006) sea la mejor compilación de sus demos y letanías sobre la alienación y el sinsentido posmoderno, acompañado de interesantes melodías de una persona que estudió música, convirtiéndolo así en un letrado sobre el concepto y la canción, en un disco que es efectivo y sin ninguna pieza para descartar, probablemente uno de los trabajos más destacables que nos dejó la década pasada.

Su carrera sigue con Love Is Real (2007), de temas mucho más directos, prueba de su madurez, y con muestras de constructivismo social y posmodernismo que han dejado una marca en su trayectoria, como la irónica “Right For Gays”, ya que para él “gay es una categoría”, un constructo inventado por el hombre occidental, no tiene sentido hablar de ello. La década actual lo llevó a un punto de fama inusitado con We Must Become The Pitiless Censors of Ourselves (2011), donde ya en el título proclama el clima pesimista sobre la actualidad y el deber que tiene el ser humano por domar su destino, creadores de su propio caos y responsables de salvarse del mismo, un nihilismo nietzscheano fácil de rastrear.

El intelectualismo que para Max Weber llevaría al desencanto del mundo y a la racionalización del universo, se convirtió en una pesadilla para JOHN MAUS, cuestión que queda sentenciada en su trabajo más oscuro, el reciente Screen Memories (2017), una crítica a los mass media y cómo nuestra subjetividad está mediada por pantallas, casi constantemente.

Hoy el músico de Minnesota ya no oscila entre el grito y el canto con una pista de karaoke, sino que su catarsis está hecha con una banda, posee managers para distintas partes del mundo y se ha vuelto un ícono del Indie. Maus ha hecho el pacto que lo lleva a la contradicción y al tan temido mercado que él aborrece, quiera o no es otra mercancía, un “loquito” para el outsider, un músico más del Indie moderno, o quizás un genio si es que así lo proclama algún medio importante o su base de fans se amplía de manera considerable, pero, lo fundamental, JOHN MAUS es un artista al que vale la pena descubrir.

Facundo Guadagno
Redactor en Rocktambulos
Estudiante de Antropología, escéptico, músico y crítico.
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