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Canto Litúrgico: BATUSHKA tuvo su debut en Buenos Aires #AsíFue

Rodeados por un aura de esoterismo y misterio, el súpergrupo polaco se presentó por primera vez en Buenos Aires, siendo The Roxy – La Viola Bar, el recinto escogido para tal acontecimiento. Con un solo trabajo discográfico en su haber, Litourgiya (2015), los oriundos de la zona central de Europa, llegaban a Argentina con un excelente feedback previo en las redes sociales demostrando que, al menos en las situaciones anteriores a su show, existía una base sólida de fans.

La velada contó con la apertura de los locales MORFERUM, una agrupación de Metal Extremo que hizo las delicias de los presentes con un buen sonido que permitió apreciar su impronta. Además, The Roxy, para estas alturas, ya estaba casi lleno, una muestra positiva de cómo el público mostraba su apoyo a los grupos soportes.

Con una ansiedad que se percibía desde los gestos y los gritos desesperados de “vamos BATUSHKA“, “dale”, y sucesivos chiflidos, los metálicos presentes se unieron en un grito ansioso cuando se apagaron las luces y comenzó la tan esperada liturgia. La temible ortodoxia desplegaba sus imágenes en el escenario: candelabro, velas y cruces al frente, un cráneo, una tarima y un plástico para aislar a la batería. En el fondo se apreciaban pinturas con alusión al cristianismo ortodoxo. Por otra parte, el incienso que provenía desde las tablas podía sentirse con intensidad.

Todo comenzó con “Yekteniya I: Ochischeniye”, una pieza solemne que inicia con unas campanas, ejecutadas por los tres músicos, de identidad desconocida, que hacen las labores de coristas o instrumentistas, según la ocasión. Suena una guitarra, que tiene los efectos de reverberancia precisos para generar el ambiente esotérico, y luego la banda se ensambla en el escenario y el vocalista anuncia el comienzo oficial de la liturgia. A partir de aquí, las piezas de Metal Extremo se sucederían sistemáticamente, viéndose interrumpidas, únicamente, por el coro o algún acto ceremonial del encargado de las voces.

Resultó curioso como en “Yekteniya III: Premudrost”, se produjo una especie de “juego”, entre las campanas que anunciaban la canción y los aplausos del público. Los momentos más “climáticos”, como el comienzo de “Yekteniya IV: Milost”, están muy bien trabajados en lo que respecta a vocalización y armonías, que luego devendrán en gritos desgarrados de un vocalista inmutable desde su tarima. Ni hablar, por otra parte, de la labor detrás de la batería, extremadamente compleja y precisa.

Las composiciones de BATUSHKA se destacan por tener fuertes cortes musicales que se intercalan en una sola pieza. De esta manera, se forma una especie de receptáculo donde las interpretaciones en formato canción se unen, a través de un eclecticismo muy bien manejado, en un mismo espacio. El sonido fue realmente excelente, algo fundamental para poder apreciar los complejos matices que ofrece el conjunto: es más, la difícil tarea de mezclar a un coro con Metal Extremo se logró sin complicaciones, y así pudo apreciarse correctamente la impronta de los polacos.

Finalmente, la “Yekteniya VIII: Spaseniye” daría fin a la liturgia, con un público efervorizado, y una banda que se proyecta como uno de los actos más importantes dentro del Heavy Metal en los próximos años. El Black Metal se mantiene vital y, más aún, su temática continúa siendo atractiva.

Por otra parte, ¿qué móvil hace que los metaleros se interesen, una y otra vez, por lo esotérico? Este interrogante, que bien podría ser el puntapié para una tesis de investigación, guarda la respuesta de por qué lo místico sigue siendo un tópico tan relevante para el público pesado. No solamente los oyentes, sino que los artistas también se interesan por la metafísica.

BATUSHKA nace como un grupo musical que reivindica, solo por razones estéticas, al cristianismo ortodoxo. La fórmula no se agota, y la exploración sobre la oscuridad sigue siendo materia de interés en el mundo metalero. La visita de los polacos fue uno de los hitos metaleros del año, y una muestra de la perseverancia que tienen los melómanos argentinos para apoyar a sus tan amadas bandas de culto.

 

Facundo Guadagno
Redactor en Rocktambulos
Estudiante de Antropología, escéptico, músico y crítico.
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Todas las fotos fueron tomadas por Carlos Martínez para rocktambulos.com / Todos los derechos reservados

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