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Cadenas que brillan: ALICE IN CHAINS deslumbró multitudes en Argentina #Crónica

Hay bandas que tienen historia y bandas que son parte de la historia. Cuando se habla del Hard Rock, y más específicamente del Grunge, hay una banda que resalta entre las demás porque, además de sonar diferente, es histórica: ALICE IN CHAINS.

La banda del desaparecido Layne Staley supo diferenciarse de todas las de su generación y supo ganarse el amor de los más heavies y los más light,  por llamarlos de alguna manera. Es difícil conseguir un metalero que, habiendo escuchado su discografía, no le guste al menos un par de temas de ALICE IN CHAINS. Su estilo de grunge oscuro y pesado que coquetea con el Doom y el Groove, los mantuvo siempre del lado del rock más metalero de la música y menos del lado pop. Hoy en día, que han vuelto a la actividad, no es raro encontrarlos compartiendo tarima con leyendas del metal como JUDAS PRIEST.

Comandados por el gran Jerry Cantrell, su guitarrista fundador, la banda estadounidense regresó a Argentina para demostrar que hay vida después de Layne Staley. Y si, mientras los más puristas se niegan a la idea de que exista una era post-Staley, la realidad es que sería un desperdicio que todo ese talento se vaya a la tumba con el recordado Layne.  Para quienes nunca pudimos ver a la banda con su vocalista fundador, la opción de disfrutar del resto de sus músicos es algo que no tiene precio, sobre todo cuando se asume a esta nueva formación como la única posible, sin comparaciones odiosas.

Así llegaban a Buenos Aires, en el marco del Solid Rock Festival, Jerry Cantrell, Mike Inez, Sean Kinney y William Duvall con el título de banda legendaria en sus espaldas. La apertura con un tema de la era Duvall, como “Check My Brain”, fue perfecta para eludir cualquier comparación y le permitió al vocalista conectarse con el público desde el primer segundo, abriendo camino para el clásico “Again”. Los sencillos de la era moderna como “Hollow”, “Stone”, “Never Fade”, “Rainier Fog” y “The One You Know”, entre otros, se combinaron perfectamente con los de la era clásica, es decir, los que conocimos en la voz de Staley.

Duvall no la ha tenido fácil. Llenar los zapatos de Layne puede ser una misión imposible, sin embargo el cantante no trata de imitar a su predecesor, al contrario, aporta su propio estilo y su actitud sobre el escenario es fundamental. Claro está, la tradicional manera de cantar a dos voces que tiene Alice In Chains como banda, le permite mantener su esencia melódica tanto en estudio como en vivo y por momentos, cuando la voz de Cantrell es más alta en volumen, no se sabe si quien está detrás del otro micrófono es Duvall o el espíritu de Staley.

Por momentos, la escenografía contribuye a estos juegos mentales donde si cerramos los ojos podemos imaginar que Layne sigue aquí y es que mientras la banda tocaba, el escenario permanecía prácticamente a oscuras. Las luces más fuertes provienen de incandescentes reflectores que tienen a sus espaldas, los cuales obligan al espectador a bajar la mirada o conformarse con ver siluetas.

El set, conformado por 18 canciones, incluyó muchos de sus clásicos más pesados. Quizá una manera de calentar los motores para los “poderosos JUDAS PRIEST que venían luego”, en palabras del propio Cantrell. Lo cierto es que, con la certeza de que muchos entre el público tenían hambre de rock pesado, la selección fue más que apropiada.

Fue así como pudimos disfrutar clásicos heavy como “Again”, “Them Bones”, “Dam That River” y “We Die Young”, además de hits como “It Ain’t Like That” y “Man in the Box”, siendo este último el momento climax de la noche, con Duvall demostrando sus increíbles capacidades vocales y el público haciendo pogos en todo el sector campo. “Es un placer estar de nuevo en Argentina” gritó Duvall, mientras el público comenzaba a corear el “oé, oé, oé, Alice, Alice”.

Con la poderosa “Angry Chair” el vocalista, que además toca la guitarra en varios temas, se metió en el papel y restregó su instrumento contra el monitor, mientras que en “Got Me Wrong” se encargó de hacer el solo de guitarra y le cedió las voces a Jerry. Si bien Cantrell hace voces en casi todas las canciones, fueron varios los temas cantados en solitario por él, para la emoción de todos, como fue el caso del acústico “No Excuses” en el cual la banda nos permitió imaginar que estábamos, como mínimo, en 1994. Un contundente “Oé, oé, oé, Jerry, Jerry”, por parte del público, fue lo que siguió luego del tema.

Previamente habíamos escuchado el nostálgico “Nutshell”, también del EP Jar Of Flies (1994), cuya introducción acústica le erizaban la piel a cualquiera, pero si de intros se trata, las líneas de bajo en “Would?” fueron magia para cualquiera que haya crecido escuchando ALICE IN CHAINS. Un impecable solo de guitarra por parte del gran Jerry completaba este tema perfecto con el que anunciaban la despedida.

Podíamos darnos por complacidos pero todavía había una más: “Rooster”. El infaltable clásico fue el encargado de cerrar una sólida e impecable presentación con la que nos dejaron queriendo más, pero con la satisfacción de ver a una banda viviendo un gran momento luego de superar todas las adversidades.

El pasado 4 de Noviembre, en el marco del Solid Rock Festival de Buenos Aires, pudimos, durante la hora y media de show que ofrecieron los de Seattle, vivir un ambiente de nostalgia mezclada con futuro, pero sobre todo salimos con la certeza de que una nueva banda nació con el ingreso del vocalista William Duvall, una que sigue sonando como ALICE IN CHAINS, pero diferente. Parece difícil de explicar pero no lo es, solo basta con ver algunos ejemplos de bandas que superaron la muerte de su vocalista y lo entenderemos todo. Por ahora sabemos que ALICE IN CHAINS está más viva que nunca y eso ya es una gran noticia. Esperamos que vuelvan pronto por estas latitudes.

Frank Hernández
Director en Rocktambulos
Escucho más de lo que veo y escribo más de lo que leo.
Periodista musical. Radio Host. Colaborador en Billboard. Fundador de Rocktambulos
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Todas las fotos fueron tomadas por Guido Adler y son propiedad de T4F Argentina y su autor / Todos los derechos reservados

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