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Descatalogados: BOOM BOOM KID demostró su eclecticismo en Groove #BuenosAires

El acontecimiento musical que ocurrió el 29 de julio, y que tuvo a BOOM BOOM KID como protagonista, fue una producción increíble de referencias, sobre referencias, hacia la cultura popular, y también a diversas posturas ideológicas. Desde el comienzo mismo, cuando el público comenzó a llenar el recinto de Palermo, la música escogida para entretenerlos fueron clásicos del easy listening de los años 50’s: JOE MEEK, PHIL SPECTOR, THE SHANGRI-LAS y ROY ORBISON, entre muchos otros. Un gusto para “iniciados”.

Atípico con el frío acompañado de lluvia helada que atestaba a la Capital Federal, el show comenzó con un set centrado en El Disco del Verano (2017) – “Engreída Thrash”, “Como Mudan Las Serpientes”, “En El Reino de ‘Estos’ Animales de Acá” – que comenzaría a intercalarse con las otras estaciones y sus álbumes: el invierno, otoño y primavera.

El comienzo del show, para desgracia de los presentes y la performance en sí, fue tibio y de sonido confuso. Afortunadamente, estos puntos flojos fueron corrigiéndose con el correr de la velada, y se vio a Nekro (voz) con un buen feedback hacia el público y, por supuesto, una producción sonora acorde a las circunstancias. Cabe destacar que el sonido se caracterizó por el énfasis en las frecuencias más bajas, es decir, el bajo y determinados cuerpos de la batería. El resultado no fue malo en absoluto, más bien, le dio un estilo contundente a este discurso artístico puesto en escena.

¿Qué ocurre en este diálogo entre artista y público? Que Nekro considere que el Estado-Nación es un artificio y, sin buscar ofender, como se lo dijo a alguien que lo consultó sobre el tema desde la masa de asistentes al evento, él se definió como un “ciudadano del mundo”. Filosofía estoica, cosmopolita y, cerrada con un leit motiv, que para el artista, en este caso, es “el amor”. Ese significante que se llena con comida vegetariana a la entrada y la salida, la venta de fanzines y el amor libre en tiempos de reinterpretación de identidades. Un movimiento, sin querer serlo, que aglutina a jóvenes, y no tanto, para llenar ese significante con el significado que más le parezca, siempre que esté relacionado, en mayor o menor manera, con “el amor”.

Por otra parte, el show de BOOM BOOM KID se convirtió en un evento, literalmente. Gran parte del público no estaba centrado en la música, sino en charlar y compartir experiencias. ¿Es esto algo malo? No necesariamente. Existen diversas maneras de disfrutar la música, y que esté “de fondo” es una de ellas. Qué parte del arte musical realmente le interesa al público es algo imposible de determinar a priori.

Los clásicos de FUN PEOPLE fueron extremadamente festejados por los presentes, a modo de baile, pogo y gritos al aire en plena catarsis. Así pasó “Masticar”, por ejemplo, y el brutal set de Anesthesia (1994), álbum fundamental para comprender a la música pesada argentina. He ahí una referencia al under del país en los años 90’s, su construcción e identidad. Previo a esto, Nekro hizo surf, de manera literal, entre el público mientras sonaba “Deslizándonos en el Ischigualasto”.

Cable aclarar la altura compositiva de los discos sobre las estaciones, editados entre 2017 y 2018. BOOM BOOM KID puede darse el gusto de marcar su vitalidad con enormes y flamantes canciones como “Qué Clase de Joda es Esa”, de melodía vocal indicada para convertirse en un clásico. De manera simbólica, el grupo interpretó esta canción sobre maltrato animal en plena exposición de animales en La Rural. Desde el público se acompañó al artista con un cartel que señalaba “Basta de matar animales”.

Sobrellevando algunos inconvenientes con su voz, Nekro estuvo más que presente en los puntos más altos del show. Claramente, estos ocurrieron cuando el conjunto interpretó las canciones más extremas de su repertorio: los guturales y las voces podridas fueron delicias para los presentes.

Más aún, el final de la velada fue con “A Los Jóvenes” y “Jo Jo Jo”, una panzada de lo más retorcido de BOOM BOOM KID. Así, la performance culminó con coletazos extremos, finalizando en un punto altísimo. De esta manera, se conformó un evento que, con “el amor” como motor, alegró la noche de varias personas que, en una coyuntura más que complicada, necesitan del goce específico que proporciona el arte, y la catarsis del Rock, para poder sobrellevar estos tiempos. Nekro lo sabe, por eso, su show fue un éxito, y radica en esa cuestión de “entender” qué ocurre con quienes van a verte la clave para mimetizarte con ellos, ser uno más y hablarle sobre lo que los acongoja.

 

 

Facundo Guadagno
Redactor en Rocktambulos
Antropólogo social y cultural, escritor, escéptico y crítico
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Todas las fotos fueron tomadas por Facundo Guadagno para rocktambulos.com / Todos los derechos reservados

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